Myself in this momento… narra el viaje que Mari Luz Vidal realizó a Estados Unidos. Tránsito de unos lugares a otros que nos introduce, desde la selección de fotografías y mostrándonos la maravillosa complejidad de los paisajes, en un viaje mental, en una melancolía, sobre la introspección humana. Grito visual que señala la individualidad contemporánea: vivimos en unos tiempos incomprensibles que en última instancia nos destierran a la soledad. Las fotografías, más que revelar los matices de la ciudad o del paisaje estadounidense, que también lo hacen, se centran en generar en su conjunto una homogeneidad que señala la necesidad de la fotógrafa de encontrar un lenguaje que dé cuenta de una situación más psicológica que física.

Para construir esta mirada particular, la fotógrafa se fija en las relaciones que el sujeto establece con su entorno (la ciudad, el campo o los otros semejantes) y, para ello, en vez de representar la potencial espectacularidad de una circunstancia (como es por ejemplo la soledad), refleja la cotidianidad de ese hecho. Así reclama la importancia de los momentos cotidianos de ensimismamiento, esos en los que todos nos reconocemos.

Se trata de una mirada que se caracteriza por el modo en el que se muestran unos sujetos, ajenos a la cámara, que transitan sobre el asfalto, la hierba o la arena; cada uno retraído en su propia burbuja. Los protagonistas son observados desde la distancia y no son conscientes de que están siendo fotografiados. Un distanciamiento que nos traslada una y otra vez a la soledad de los personajes fotografiados, a la vez que nos trasporta a la necesidad introspectiva de la propia fotógrafa y, sobre todo, a nuestra propia necesidad de “esos” momentos. Mari Luz Vidal dice que “según como estés, es cómo tú fotografías”; sólo nos queda esperar para ver cómo se transforma su mirada, a la par que sus estados, en los próximos viajes.

Oihana Garro Larrañaga